Hoy, 13 de agosto de 2012, hace un mes desde que no estás. No voy a mentir, te echo muchisimo de menos.. aún se me hace raro pasar delante de tu habitación y no verte allí acostado o no oír como me llamas para que te ayude o no encontrarte en el pasillo de casa y decirte: " ¡Hola abue! " y abrazarte.. sé que te encantaba que hiciera eso y a mi me gustaba mucho más porque así y de muchas otras formas parecidas te demostraba lo importante que eras y sigues siendo para mí.
Sé que ya no podré abrazarte o darte un beso como hacía siempre que te veía, o que no volveré a oír como me llamabas por cada uno de los motes que me ponías.. también sé que jamás olvidaré ese momento en el hospital cuando me agarraste de la mano y dijiste delante de toda la familia con una sonrisa enorme en la boca: "Esta niña que tengo de mano.. es mi muñeca" y sí en ese momento no pude evitar soltar unas lágrimas y no de tristeza sino de que en ese momento comprendí como también era muy importante para tí. Pero sin duda alguna, el momento que tampoco olvidaré fue tu "adiós" antes de partir a una vida mejor; recuerdo lo cansada que estaba y que ese día (12 de julio, día antes de que te fueras) a pesar de que llevabas dos días practicamente durmiendo de lo cansadito que estabas y yo me pasé esa tarde y muchas otras sentada a tu lado y tu agarrandome fuerte la mano para que no te soltara.. esa tarde noche horas antes de irme abristes los ojitos de par en par y me apretabas la mano mas fuerte que nunca y no parabas de mirarme. Todos a mi alrededor y solo me mirabas a mi... recuerdo que intentaste decirme algo pero te faltaba el aliento y las fuerzas. Al día siguiente por la mañana cuando me despertaron para darme la noticia de que " ya te habías ido" supe que esa fue tu manera de despedirte..
Me gusta pensar que desde algún lugar en no se donde y no se ni como me estás viendo y me estás ayudando a tu manera a seguir adelante. Solo puedo decirte que mil gracias por todo lo que me enseñaste, por todo lo que aprendí de ti, por cuidarme siempre día y noche, por haberme enseñado que hay que dar todo lo posible hasta el último de nuestros días.. como esas sonrisas enormes de las tuyas o esa despedida. Abuelo, que aunque no te vea, siempre estarás aquí.. formando parte de mí.
